¿Por qué tengo que cobrarle su consulta?

Aunque parezca increíble, existe una creencia extendida en la sociedad con respecto a la profesión liberal de la abogacía relativa a que: sus consejos e indicaciones son gratuitas, entre otras.

22 nov 2016 en Trámites Legales - Lectura: min.

Cuernavaca (Morelos) Morelos

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¿Por qué tengo que cobrarle su consulta?

Razones por las cuales los abogados tenemos obligación de cobrar las consultas de nuestros clientes.

Aunque parezca increíble, existe una creencia extendida en la sociedad con respecto a la profesión liberal de la abogacía relativa a que: sus consejos e indicaciones son gratuitas, que deben dominar cualquier asunto sobre el que se le pregunte sin necesidad de estudiarlo y que cualquier lugar, sea la calle, un parque, un bar o la puerta del colegio de sus hijos, es apropiado para consultarle.

Es muy probable que los principales culpables de haber fomentado estas creencias seamos los propios abogados, entendiendo equivocadamente que al no cobrar la primera, o las consultas en general, atraemos clientes, que al sentirse bien tratados, volverán a que les llevemos el pleito para el que han venido a consultar.

Esto es un error, todos los compañeros coincidimos en que son muchas más las veces que los clientes después de realizar una consulta gratuita, no vuelven, que las que vuelven. Y esto sucede porque al no cobrar nuestro trabajo, en vez de transmitirle al cliente lo buenas personas y simpáticos que somos, lo que le estamos transmitiendo es:

-Que tenemos mucho tiempo libre.

-Que no tenemos muchos clientes.

-Que no valoramos nuestro tiempo.

-Y lo peor de todo, que no valoramos nuestro trabajo.

Todos deberíamos plantearnos que cuando atendemos a un cliente en nuestro despacho, le estamos ofreciendo:

-Nuestro tiempo (que podríamos estar dedicando a nuestra familia, nuestro ocio, o cualquier otra actividad).

-Nuestro despacho, que no es otra cosa que una parte de nosotros mismos, que ponemos a su disposición para que en un ambiente tranquilo nos exponga sus dudas o preocupaciones (no hay que decir que mantener ese despacho genera unos gastos, a los abogados nadie les perdona los recibos de luz, internet, o alquiler…)

-Nuestros conocimientos, adquiridos a lo largo de los años, con esfuerzo y sacrificio. Detrás de una consulta, por sencilla que parezca ser, se ocultan horas de estudio y especialización.Nuestra empatía y capacidad de escucha.

Por lo tanto, es nuestra obligación cobrar nuestro trabajo, solo si nosotros lo valoramos, lo valorarán los demás. Obtendremos unos ingresos que nos vendrán bien para compensar nuestros gastos y optimizaremos nuestro tiempo, que es el bien más valioso que tenemos, porque el que perdemos no lo recuperaremos jamás.

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